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Espiritualidad de la peregrinación
( Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, N. 286)
Religiosidad Popular y Nazaret como estilo de vida La religiosidad popular es un fenómeno socio - cultural universal y a las personas les asiste el derecho de practicarla. Por nuestra parte se trata de asumir esta realidad porque ¨ lo que no es asumido no es redimido ¨, lejos de toda actitud paternalista de educadores exclusivos de la fe de estas personas, que las considere más bien objeto que sujeto. Es una realidad que en cada lugar tiene su propio perfil. ¿Cuál es este perfil en Cuba? Es un campo común entre la fe y la cultura, abarca tanto la piedad popular de signo marcadamente católico, como la realidad del sincretismo religioso de signo más bien afrocubano. Incluye concretamente a: 1) los católicos que no participan asiduamente en la comunidad cristiana (tradicionalmente llamados ¨ católicos a su manera ¨); 2) los católicos no comprometidos en la comunidad cristiana y que viven su fe en sincretismo con el espiritismo o las religiones africanas. En este último grupo se encuentran la mayoría de nuestros hermanos de la raza negra, lo que constituye un desafío para la presencia activa-participativa en nuestras comunidades católicas donde generalmente son minoría. En Cuba las personas que pertenecen a este mundo de la religiosidad popular: 1) Acuden a los templos a bautizar por varios motivos: tradición familiar, - es algo bueno – me lo aconsejaron; 2) Piden misas por sus difuntos; 3) Piden oraciones, medallas, crucifijos y los llevan consigo; 4) Acuden a los Santuarios para pagar promesa; 5) Conservan y veneran una imagen religiosa en sus casas; 6) Acuden en tiempos señalados a los templos: patrona de Cuba, san Lázaro, Navidad, Domingo de Ramos, Viernes Santo y otros días señalados. “La religiosidad popular en Cuba no ha sido un fenómeno aislado en la vida de este pueblo, sino que en parte ha funcionado, en el transcurso de cinco siglos, como un sistema de cultura, y supone, además, una experiencia histórica transmitida por el proceso social”[1]. A esto se añade en los último 50 años, la influencia del marxismo que trató de imponer un “humanismo sin Dios” y que ha devenido en un dios (dinero, placer, imagen) en detrimento del propio humanismo que se pudo cultivar. Todo esto se suma a la realidad religiosa cultural del cubano y desde la cual busca a tientas una respuesta religiosa, un camino de fe. Esto demanda la urgente respuesta de acoger a las personas que tienen su propio ¨ajiaco¨, y para lo cual es necesario clarificarse, informase bien y formarse, lo cual no siempre ocurre porque no es fácil. Aquí la nueva evangelización de las culturas cobra un espacio vasto y complejo. Ante la religiosidad popular en Cuba es imprescindible tener conceptos claros para ubicarnos bien con lo esencial de nuestra vocación foucauldiana que invita a acercase al otro con una actitud fraterna amistosa, servicial, desinteresada, abierta a las riqueza espiritual y humana que cada uno posee siendo desde la vida cotidiana signos del Dios que se nos revela en un niño pequeño que se manifiesta a todos sin excepción. Esta cercanía a cada persona demanda conocer bien la realidad religiosa-cultural en que vive inmersa: Por ejemplo analicemos lo que quiere expresar el etnólogo Fernando Ortiz en “Factores de la cubanidad” cuando afirma que “Cuba es un ajiaco”. Con este calificativo hace alusión a la mezcla que hay en nuestros orígenes[2]. Y ahí van las sustancias de los más diversos géneros y procedencias: indiana, castellana, blanca de Europa, negros de África, asiáticos…¨. Es decir que en nuestras raíces hay una pluralidad de culturas. Y continúa diciendo: “La cubanidad no está solamente en el resultado sino también en el mismo proceso complejo de su formación, desintegrativo e integrativo, en los elementos sustanciales entrados en acción, en el ambiente en que se opera y en las vicisitudes de su transcurso”. Proceso complejo de su formación que continua gestando nuestra formación cultural. Un ejemplo: En la instrucción pastoral de los obispos con motivo del “Encuentro Eclesial Cubano” celebrado en La Habana en febrero de 1986 en el número 58 se lee: “Nosotros, los sacerdotes, responsables de la pastoral, tenemos mucho de qué arrepentirnos por el modo en que se aplicó sobre todo la renovación litúrgica del concilio. La reforma fue buena pero el modo no siempre fue acertado (…) Hubo una reducción indiscriminada de signos, y esto traumatiza y no se olvida. Hubo sectarizaciones elitistas, y cuando uno se sectariza olvida el carisma mejor: la caridad. Hubo reformas impositivas y desencarnadas, y el pueblo no se reconoció en ellas”. “Cerramos puertas” (Mt. 23, 13) y “apagamos llamas que aún humeaban” (Is. 42,3) ¨. A 22 años de esta afirmación me pregunto, ¿por dónde van los responsables de la pastoral? ¿Se están yendo al otro lado del péndulo? ¿Pasa la liturgia en su dimensión cultural, por un “proceso complejo de su formación, desintegrativo e integrativo?” ¿Qué influencia tiene la política cultural oficial cuando se hace facilitadora del sincretismo religioso afrocubano? Quienes queremos vivir el carisma foucauldiano nos toca tener una vida encarnada en el pueblo cubano, donde la religiosidad popular es lo más abundante como expresión de fe. El diálogo respetuoso y la presencia orante, particularmente la intercesión, son indispensables para la interrelación con las personas que viven con una práctica de religiosidad popular y quienes además reciben nuestra visita con agrado, por nuestra propia idiosincrasia y que deseamos hacer con el sentido de la Visitación. Esta expresión de fe es susceptible al encuentro progresivo con la palabra de Dios y muchas veces pueden brotar de nuestros labios frases como las de Jesús: “¡ no he visto una fe tan grande como la de esta mujer !”. El hermano Carlos (europeo), entre los tuaregs (africanos) nos presenta su experiencia pedagógica de evangelización: “traducir la poesía tuareg”, es decir no imponerse, sino descodificar, comprender al otro, sin pretender “sumarlo” a las propias filas, sino hacerse hermano universal, desde la propia fragilidad. Nazaret, como estilo de vida, lo siento como un camino posible de encarnación que conduce al hombre y a la mujer por el Amor y esto es lo que encubre la “religiosidad popular”, el deseo del encuentro con un Dios vital, cercano, liberador, en quien se puede confiar y abandonarse y “luchar” para ser feliz; tengamos en cuenta que la religiosidad popular generalmente se enclava en los medios populares donde la vida se siente amenazada, hay que luchar para vivir, de ahí la prioridad que le dan al celebrar todo lo que conecte con el Dios de la vida que vino para que todos la tengamos en abundancia. Mirando a Jesús de Nazaret, descubrimos que siempre él partía de las actitudes vitales para formar convicciones y motivaciones. Jesús de Nazaret respetó y estimó a las personas con quienes convivió y que sin duda muchos tendrían una expresión popular del judaísmo. En la relación amistosa, fraterna y respetuosa de Jesús afloran, el discernimiento situado, personalizado y la promoción humana-espiritual como maneras de acercarse a aquellos que lo buscan “con sincero corazón”. Nosotros que lo buscamos, hemos tenido esta experiencia y nosotros que ayudamos a encontrarle estamos llamados a hacerlo de esta misma manera, concientes de Su presencia en cada persona y de que Dios es quien siempre toma la iniciativa de revelarse en su Misterio a quien quiera, cuando quiera y como Él quiera. Lourdes Valdés Héctor, Fraternidad Jesús Cáritas-Cuba
[1] Documento final del Encuentro Nacional Eclesial Cubano. [2] Ajiaco, en el, sentido de Don Fernando Ortiz, etnólogo cubano, designa las mezclas de culturas que hay en la formación de nuestra cultura actual.... : aborigen, española, africana y asiática.... que cocinadas -como un proceso- en el tiempo dan el resultado de lo que hoy vamos siendo..... Cuba es un ajíaco. Ante todo una cazuela abierta. Eso es Cuba, la olla puesta al fuego de los trópicos. Cazuela singular de nuestra tierra, que ha de ser de barro, muy abierta..Y ahí van sustancias de los más diversos géneros..... La indiana nos dio el maíz, la papa, la malanga, la yuca... Los castellanos . tasajos, cecinas y el lacón... .. Con los blancos de Europa llegaron los negros del África, ..Y luego los asiáticos. y los angloamericanos... Caldo denso de civilización que bordea en el fogón del Caribe¨.. |