Editorial 

Si no vivimos el Evangelio, Jesús no vive en nosotros

La Iglesia ha reflexionado en estos últimos años sobre la Palabra de Dios en el contexto de la vida y misión de la Iglesia. El día 30 de septiembre, memoria de san Jerónimo, del año 2010 el Papa recogía en la exhortación apostólica "Verbum Domini" la reflexión del Sínodo celebrado los días 5 al 26 de octubre de 2008. Como es habitual en estos casos la mejor recomendación es la lectura del documento.

El Consejo de Redacción de nuestro BOLETÍN, a raíz de la publicación del documento postsinodal, proyectó la publicación de este número con la intención de profundizar en la Palabra. "El Sínodo ha vuelto a insistir más de una vez en la exigencia de un acercamiento orante al texto sagrado como factor fundamental de la vida espiritual de todo creyente, en los diferentes ministerios y estados de vida, con particular referencia a la lectio divina. En efecto, la Palabra de Dios está en la base de toda espiritualidad auténticamente cristiana (…)"1.

Carlos de Foucauld dedicó mucho tiempo al estudio de la Sagrada Escritura en formas y métodos del momento histórico que le tocó vivir. Escribe a su amigo Luís Massignon: "Procurad encontrar tiempo para leer algunas líneas de los santos evangelios, procediendo así cada día con constancia, de modo que dentro de un tiempo esos pasen enteramente bajo vuestros ojos; después de la lectura (que no debe ser larga: diez, quince, veinte líneas, medio capítulo máximo) meditad algunos minutos mentalmente o por escrito sobre las enseñanzas en vuestras lecturas"2. Foucauld escruta los hechos y gestos del Salvador (…) Ante todo pretende preguntarse quién es Jesús y qué sentido tiene para nosotros. Él escribirá: "se trata de leer y releer incesantemente el Santo Evangelio, para tener siempre ante la mente los actos, las palabras, y pensamiento de Jesús, a fin de pensar, hablar, actuar como Jesús"3. El Evangelio así entendido se convierte en palabra personal y el creyente se convierte en evangelio viviente y en testimonio fiel del evangelio.

La Iglesia en estos momentos de la historia se halla inmersa en la reflexión sobre la evangelización y la trasmisión de la fe. El Hermano Carlos intuye el camino cuando escribe al padre Caron que para evangelizar hay que vivir primero el Evangelio: "Volvamos al Evangelio. Si no vivimos el Evangelio, Jesús no vive en nosotros"4. Evangelizar no es otra cosa que "trabajar en el trabajo de Jesús"5.

Después de su conversión Foucauld había comprado una Vida de Jesús, y durante toda su vida escribió innumerables meditaciones sobre los textos evangélicos. En Nazaret, en 1897, compone una especie de autorretrato de Jesús, "formado por frases de los santos Evangelios"6. A este cuaderno Foucauld lo titula El Modelo único7. Ejemplo y mostración de su manera de acercarse a la contemplación de Jesús en el santo Evangelio.

Carlos de Foucauld, en efecto, sentía verdadera pasión por el Evangelio. En sus escritos, comentarios que nacen de la oración y meditación de los textos bíblicos, resuena el estilo de san Francisco de Asís cuando invitaba a volver al Evangelio "para vivirlo sin glosa". La psicología de Carlos de Foucauld es la del enamorado que rendido ante el amor desea conocer más para vivir más identificado con el amado que en lenguaje de la época, influenciado por la reflexión filosófica, es el absoluto al que se entrega todo el ser y ocupa toda la vida en una búsqueda y relación apasionada.

En este número del BOLETÍN dedicado a la Palabra de Dios hemos querido dar gran importancia a la lectio divina. La tradición patrística recomendaba acercarse a la Escritura "en diálogo con Dios" ya que ésta es criterio de discernimiento, «es viva y eficaz, más tajante que la espada de doble filo» (Hb 4,12). Conviene recordar, además, que la lectio divina no termina su proceso hasta que no se llega a la acción (actio)8. Volver al Evangelio para ser evangelios donde la gente sencilla descubra en el libro de nuestro testimonio a Jesucristo.

MANUEL POZO OLLER

Director

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1. BENEDICTO XVI, Exhortación apostólica "Verbum Domini" 2010, n. 86.

2. J. F. SIX, L´aventure de l´amour de Dieu. 80 lettres inédites de Carlos de Foucauld à Louis Massignon, Paris 1993, 166.

3. CARLOS DE FOUCAULD, Carta a Joseph Hours del 3 de mayo de 1912.

4. 30 de junio de 1909.

5. CARLOS DE FOUCAULD, Carta a una religiosa, 2 de agosto de 1909.

6. CARLOS DE FOUCAULD, Carta al padre Huvelin, 20 de abril de 1906. Cf. Correspondence inédite, Desclée de Brouwer, París, 1957, 256.

7. Cf. BOLETÍN I. CÁRITAS, Jesús, Modelo Único, noviembre-diciembre 1983, n.6.

8. BENEDICTO XVI, o.c., n. 86.

 

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